El objetivo principal de la dermatocosmiatría (o dermocosmética) aplicada es restablecer, mantener y optimizar la salud, funcionalidad y estética de la piel a través de la fusión de dos disciplinas: la base científica de la dermatología y la ejecución técnica de la cosmética avanzada.
A diferencia de la cosmética convencional (que solo camufla o embellece de forma superficial), la dermocosmética aplicada busca generar un cambio estructural y biológico real en el tejido cutáneo, siempre bajo un enfoque no invasivo o mínimamente invasivo.